La ilusión de la motivación: Cómo la acción cura el perfeccionismo

Día uno de enero: compramos una agenda perfecta y nos proponemos planes grandiosos. «A partir de mañana, me levantaré a las 6 a.m., haré ejercicio, meditaré y prepararé un desayuno impecable para mis hijos con una sonrisa.»

Sin embargo, unos días después, cuando llueve o cuando hemos pasado la noche en vela porque el niño estaba inquieto, esa dulce voz no tarda en aparecer en nuestra cabeza: «Hoy estoy demasiado cansada, ¿y si descanso solo por hoy? No estoy en condiciones. Mañana empiezo de verdad.»

Las excusas y justificaciones no tienen fin. Y esa misma noche, un tsunami de culpa y asco hacia nosotras mismas nos inunda por haber arruinado perfectamente el día.

La dulce y letal mentira de la «Motivación»

A menudo caemos en la trampa de creer que para lograr algo necesitamos un «motor» poderoso, una fuerte «motivación». Creemos erróneamente que solo podemos actuar cuando la pasión nos desborda y estamos de buen humor. Pero esta es, sin duda, la mentira más dulce y destructiva creada por las personas perfeccionistas.

El cerebro humano está programado por instinto para conservar energía. Por lo tanto, los momentos en los que «realmente no quieres hacer nada» te acompañarán todos y cada uno de los días de tu vida. No existen videos motivacionales ni frases mágicas capaces de vencer la apatía y la pereza de cada instante.

Separa radicalmente tu emoción de tu acción

Deja de esperar a sentirte mejor. Tus sentimientos (emociones) no tienen absolutamente nada que ver con lo que tienes que hacer (acciones).

Nosotras, mujeres agotadas y quemadas por intentar ser «Estupendas», lo que realmente necesitamos recuperar no es la «motivación», sino el «sentido de control sobre nosotras mismas». Incluso si tu estado de ánimo está por los suelos, aunque el clima sea horrible, aunque te invada la tristeza… lograr completar esa «pequeña y diminuta acción que decidiste hacer». Es exactamente ahí donde la autoestima renace de sus cenizas.

¡Deja de pensar y «Solo hazlo»!

Si no lo haces ahora poniendo excusas, mañana tendrás aún menos ganas, y pasado mañana la idea te parecerá insoportable.

Cuando llegue la crisis de apatía, grítate a ti misma: «¡Cállate y hazlo! (¡Solo hazlo!)».

Si no quieres ponerte las zapatillas de deporte, póntelas a la fuerza. Si no quieres abrir el portátil para trabajar, al menos enciende la pantalla. Si no hacemos nada, simplemente seremos un día más viejas y estaremos un poco más deprimidas. Pero si lo hacemos «simplemente porque sí», incluso a la fuerza, nos convertimos en alguien un 1% mejor que ayer. Nos convertimos en adultas reales que tienen el control total de sus vidas.

💡 Expert's Solution

Adiós, Estupenda
1

Problem

Espera sentirte motivada para hacer las cosas, pero cuando estás cansada pospones todo. Por la noche, te invade la culpa y el asco por no haber sido lo suficientemente 'perfecta' o disciplinada.

2

Framework

La idea de que necesitas 'motivación' para actuar es una trampa. Tu cerebro siempre busca ahorrar energía. Tienes que separar radicalmente tus emociones de tus deberes. Empieza sin pensar.

3

Action (Tu turno)

1. La Regla de los 5 segundos: Cuando no quieras hacer algo, cuenta mentalmente 5, 4, 3, 2, 1 y muévete, sin dejar que tu cerebro invente excusas.
2. Metas absurdas: En lugar de intentar caminar una hora, ponte como objetivo solo atarte las zapatillas. Hazlo pésimo antes de no hacerlo.

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